
Lunes, 21 de Septiembre de 2009 - 08:01
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-->Cuando algo funciona, para qué cambiarlo. Level Five ha dado con un filón de oro que a nivel mundial ha exprimido como pocos las posibilidades de Nintendo DS, dando forma a más de 150 puzles que el jugador debe solventar sin perderse ni un detalle de la vistosa presentación à la anime de la que hace gala. La Caja de Pandora sigue en la línea continuista de su antecesor con una nueva e interesante historia que, gracias a su nuevo argumento, logra paliar la falta de novedades en lo que respecta al sistema de juego.
Nota
MeriStation
9
Excelente
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Por: William van Dijk Martín
Al igual que sucede con la mayoría de las producciones que obtienen éxito en el mercado tras aparecer en los tres continentes que rigen la situación de la industria –Asia, América y Europa-, las aventuras del profesor Layton han dejado de ser pasto para los aficionados acérrimos de la portátil de Nintendo para convertirse en uno de los títulos más vendidos del pasado año. La repercusión que ha que obtenido la franquicia ha sido tal que, además de la trilogía que originalmente estaba prevista, ya se ha puesto en marcha una serie de películas de animación basadas en el gentleman británico y su inteligente aprendiz. Asimismo se ha confirmado la creación de otros tres videojuegos basados en estos personajes, ya que en Japón hace tiempo que Layton cerraba su andadura con notables críticas por parte de la prensa especializada.
Si al leer estas líneas el lector se pregunta qué ha convertido la obra de Level Five en una de las obras más populares de los últimos años, basta con echar un vistazo rápido a las virtudes de las que hacía gala ‘la Villa Misteriosa’, que pese a no contar con el apoyo de las multitudes a su aparición por Occidente ha acabado por ser considerado uno de las producciones icónicas de la portátil que mejor ejemplifican las bondades de la susodicha. La combinación entre un argumento interesante, un aspecto gráfico que bebe de referencias anime y un sistema de juego asequible para todos los públicos fue suficiente para atraer al público menos ducho en esto de los videojuegos gracias, entre otras cosas, al hecho de incluir puzles, acertijos y toda clase de retos mentales a lo largo y ancho de su mecánica.
Tanto es así que a la hora de describir Layton no existe mejor definición que la de ‘aventura de puzles interactivos’. En vez de obligar al jugador a protagonizar batallas encarnizadas, juegos de cartas o cualquier otra parafernalia habitual en el sector, Level Five entendía que el punto más interesante de una aventura es precisamente la capacidad de adicción de la misma. En vistas del éxito de la vertiente casual de la consola a manos de Brain Training y demás, la compañía japonesa optó por elaborar una trama completamente nueva, con personajes que, curiosamente, estarían inspirados en el estereotipo de Sherlock Holmes y su inestimable compañero Watson, que a su vez representan las querencias de ese escritor magnánimo que en su día fue poco menos que el creador de un género literario; Arthur. C. Doyle.
Un nuevo caso misteriosoHa tardado más de lo previsto, pero finalmente the Diabolical Box –la Caja de Pandora- aparecía en tierras norteamericanas a mediados del mes pasado, con una recepción muy considerable por parte de la prensa especializada, que una vez más ha caído en elogios gracias al interesante argumento del que hace gala esta secuela. Pocas cosas han cambiado en comparación a la aventura original que hace justamente un año aparecía en España; el sistema de juego es exactamente el mismo, el planteamiento que ofrece Level Five para decantar los acontecimientos, también. No debería sorprender a nadie encontrar un parecido abismal en el aspecto gráfico, que visualmente muestra un paisanaje mejor conseguido que el de su antecesor. Parte de culpa tiene, como no podía ser de otra manera, el contexto en el que se desarrolla esta vez la acción.
Pasamos de Villa Curiosa al interior de un tren –durante el primer capítulo-, el Molentary Express, donde los protagonistas comienzan su nueva aventura. El ferrocarril es el vivo ejemplo de la opulencia de la época, retratada esta vez en pleno centro londinense. Muestra un mundo repleto de riqueza, de personajes estrambóticos cuya cordura mental sería puesta en duda por más de un matasanos. Layton es, no obstante, la definición por antonomasia de un gentleman británico, ducho en esto de mantener las apariencias allá por donde vaya, un hecho que hace bien en recordar a Luke cuando el joven aprendiz comienza a hacer el cabra en el compartimento reservado para sendos personajes. Los primeros minutos pasan con prisa, ágilmente, manteniendo al jugador con la mirada fija en la doble pantalla.
espero que os guste